Esta ocultación, o quizá deberíamos llamarla sustitución, de la realidad, ocurre en muchas áreas de nuestra vida, pero la que trataré hoy aquí es la de las guerras.
Muchos de los conflictos bélicos contemporáneos que se nos han vendido como conflictos étnicos, revoluciones, luchas ideológicas etc. no son tales, pues una mirada más detenida nos revela una tétrica sombra...la de las grandes petroleras. Vamos a repasar algunos de estos conflictos.
A lo largo de la geografía mundial, allá donde hay petróleo, hay altísimas posibilidades de que se desencadene una guerra: África, Asia, Sudamérica, Europa...todos han sido escenarios de la barbarie llamada guerra, donde personas han matado y muerto, engañados por sus gobiernos, que han servido de títeres a los oligopolios del crudo. ¿Todo por el petróleo, todo por el beneficio? No, pero de momento centrémonos en eso.
Antecedentes históricos
British Petroleum inició sus actividades como “Anglo Persian Oil Company” (llamada más tarde Anglo Iranian o AIOC) en Irán a principios del siglo XX, con el total apoyo del imperio británico, incluyendo el apoyo militar.
Durante medio siglo, AIOC (o British Petroleum), fue el arquitecto de la política de Irán. Para mantener su hegemonía, Inglaterra ponía y deponía Gobiernos; apoyaba movimientos insurgentes en las zonas petroleras, como a los Bakhtiaris, a quienes les daba armas, a través de la inteligencia británica, para crear desestabilización cada vez que el Gobierno iraní quería renegociar los términos del contrato que mantenía con la AIOC. Propició varios enfrentamientos con Irak por los recursos petroleros en el Sur, y con Rusia por los recursos petroleros en el Norte.Con el inicio de la I Guerra Mundial, en la que Inglaterra necesitaba petróleo para movilizar sus tropas, el Gobierno Británico manifestó mayor interés en las reservas petroleras de Irán, e invirtió, como Estado en AIOC.
El petróleo iraní alimentó en gran manera a las tropas británicas durante la II Guerra Mundial. No sólo porque era una fuente de energía, sino porque durante estos años, las regalías que recibió Irán por su petróleo se redujo de 3,7 millones de libras esterlinas (en 1937), a apenas 2,8 millones (en 1940). A este respecto el Shah dijo que era inaceptable que porque una empresa estaba bajo el control de un Gobierno en guerra, Irán debía recibir menos regalías que las que debía.
El Gobierno de Estados Unidos liberó su propia batalla para beneficiar a sus petroleras, y asegurarles un puesto en el crudo iraní, usando su presión diplomática. Sólo cuando el poderío económico británico cayó luego de la II Guerra Mundial, pudo Estados Unidos romper el monopolio de British Petroleum.
Este esfuerzo finalizó con el derrocamiento del gobierno nacionalista de Mossadeq, en 1953, el que fue llevado a cabo con apoyo militar de la CIA a través de Kernit Roosevelt (Jefe de la CIA para el Oriente Medio) y mediante un boicot internacional al petróleo iraní. Cuando el nuevo gobierno fue instaurado, se concesionó el 40% de la industria petrolera iraní a empresas norteamericanas. La hegemonía británica en Irán había terminado.
Irak también ha sido un botín de guerra de las potencias occidentales, debido a sus reservas petroleras. Este país estuvo bajo el control de Turquía hasta la I Guerra Mundial y fue entregada a Inglaterra al final de la misma.
El Gobierno Británico fue exitoso al bloquear que empresas norteamericanas exploren petróleo en Irak, y dio total apoyo a British Petroleum y Royal Dutch Shell. Finalmente, luego de negociaciones diplomáticas muy complejas entre ambos países, en 1928 se llegó a un acuerdo en el que se dividió el mercado petrolero mundial, y las reservas de Irak fueron entregadas a un consorcio entre Exxon y Mobil (actualmente son una sola compañía)
La rivalidad entre Estados Unidos e Inglaterra se exacerbó durante la II Guerra Mundial en torno a las reservas petroleras de Arabia Saudita. Chevron llegó a un acuerdo con su Gobierno para que este entregue un dinero por regalías para el Rey Saud de Arabia Saudita, de un fondo de apoyo de guerra que tenía para Inglaterra, pero cuando los británicos enviaron sus geólogos a Arabia Saudita en 1943, el dinero llegó al monarca directamente de manos de Estados Unidos.



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